24/1/14

El mito de las calorías

El verdadero problema no reside solo en las calorías, estas solo son una pequeña parte de la historia

Una caloría no es solamente una caloría. Lo que importante es lo que nuestro cuerpo hace con las calorías y lo que determina esto es la calidad de los alimentos que tomamos.



Consideramos el tentempié de media tarde

Digamos que decidimos comer un poco de jamón serrano con 106 Kcal /100 g. Cuando hemos terminado de comer este tentempié bajo en calorías, de alta calidad nutricional ya no comemos más. Estamos satisfechos y podemos seguir toda la tarde.

Ahora bien, digamos que comemos papas fritas (chips) con sus 487 Kcal / 100 g. Una porción de 28 g nos da más o menos 136 Kcal. ¿Comemos solo 1 porción de este snack alto en calorías y de baja calidad? Lo más seguro es que no. Además después de haber comido toda esta sal tenemos un antojo algo dulce para neutralizar


Pero, pero un momento aquí algo no va.

Si lo que cuenta son las calorías y no la calidad de los alimentos, no deberíamos estar llenos después de haber comido las papas y una cantidad de calorías superior.



Las papas – y otros alimentos refinados y altamente procesados – solamente logran provocar nuestras papilas gustativas sin llegar a nutrirnos.


¿Tienen calorías? Sí y muchas. Pero no alimentan ni nutren. De hecho, muchas veces están llenos de productos químicos llamados excitotoxinas (maltodextrina, ácido glutámico, glutamato monosodico (MSG), Proteína hidrolizada, aspartamo, aromatizantes, conservantes) que estimulan aún más nuestro apetito.

Un estudio reciente publicado en el New England Journal of Medicine mostró que “centrándose en general en un dieta de calidad, como comer menos azúcares refinados y los granos refinados y más alimentos mínimamente procesados​​- es probablemente más importante para la salud a largo plazo de seguimiento de calorías o grasas totales o la ingesta de otros marcadores nutricionales”.


Por mi parte lo más importante es comer alimentos de alta calidad y lo menos procesados posible.

Todos sabemos que nuestro utiliza algunos calorías como energía y almacenan los demás como grasa corporal. Pero hay otro hecho importante – No se trata SOLO la cantidad de calorías sino de cómo nuestro cuerpo utiliza estas calorías. Alimentos bajos en calorías que disparan los niveles de azúcar en la sangre y causan picos de insulina almacenan más grasa que alimentos más altos en calorías que permiten una liberación más lenta de la energía y no causan picos de insulina.

Alimentos de alta calidad y con muchos nutrientes que tienen muchos calorías nos van a satisfacer durante más tiempo, por lo tanto, el resulta es que globalmente comemos menos. Alimentos bajos en calorías que hacen subir los niveles de azúcar en la sangre también causan tremendas bajadas de azúcar en la sangre lo que causa antojos para algo dulce y que nos atiborramos.


La digestión de grasa dispara nuestro mecanismo de saciedad. Esto es la razón porque alimentos sin grasa no son saciantes y tendemos a comer más, buscando esta sensación de estar llenos.

Nuestro estado de ánimo afecta como nuestro cuerpo utiliza lo que comemos. No importa la cantidad de calorías que consumimos: si estamos estresados la digestión está alterada y impulsa nuestro sistema a almacenar grasa; si estamos relajados permitimos a nuestro cuerpo digerir completamente y movilizar la grasa almacenada.

Como hemos visto con el ejemplo del jamón y de las papas, la comida es más que solo su potencial calórico, también tiene que ver con la nutrición, construir y reparar nuestro cuerpo, y proporcionar nutrientes para todas las funciones vitales que nos mantienen a vida y con salud. Cuando reducimos nuestra ingesta de comida a las calorías, estamos discreditando todos sus papeles de vital importancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios son bienvenidos